domingo, 13 de septiembre de 2015

Retorno

 
      Aquellos que nos dedicamos a la enseñanza y a la literatura vivimos septiembre como el verdadero comienzo del año. Después del descanso veraniego, toca ponerse a trabajar, a leer y a escribir. Pero estos meses de vacaciones blogueras no han sido inútiles o improductivos, pues han servido para proveerme del material que llenará www.dulcepepinillo.blogspot.com.es durante los próximos meses. Aquí va un adelanto. Feliz retorno, pues, a todo el mundo. 


domingo, 5 de julio de 2015

El clásico de la semana es...

veraniego, pop, de culto y con un toque pavesiano.


Tengo ganas de fiesta,
de que acabe el invierno,
de volver a nadar en el mar,
de soñar un verano
en el que fuimos novios
y poderle cambiar el final.

Tengo algunos poemas
que escribimos entonces
que ahora te harían reír.
Han pasado tres años
desde aquel verano
y sigo enamorado de ti.

Tu cara triste,
mi amor de plata,
podemos volver a empezar.
Seremos delfines
o ballenas azules
viviendo en el fondo del mar.

Tengo ganas de fiesta,
de que acabe el invierno,
de volver a nadar en el mar,
de soñar un verano
en el que fuimos novios
y poderle cambiar el final.

El bello verano, Family. 

domingo, 28 de junio de 2015

El clásico de la semana es...


 
    En una semana como esta, y en un día como hoy, el clásico de la semana se tiñe por supuesto de colores y de celebración. Son muchos los poemas y los poetas que podrían haber protagonizado esta entrada, pero he optado por Carol-Ann Duffy (1955, Glasgow) por varias razones. En primer lugar, porque es una autora de una importante obra poética para adultos y niños, aunque aún sea poco conocida en España. Y, en segundo lugar, porque es una mujer valiente, que nunca ha ocultado su condición de lesbiana y cuya franqueza no le ha impedido ser nombrada Poet Laureate en Reino Unido, quizás la mayor distinción que puede alcanzar un poeta en ese país. 
    Como acabo de decir, es autora de una importante obra poética para niños, y ha editado asimismo antologías de poemas para niños; pero para un día como hoy he preferido elegir un hermoso poema de amor como este You, que ofrezco aquí en versión original pero que se puede leer traducido en este enlace y escuchar recitado por la propia autora en este otro. En él se celebra el enamoramiento, aunque este pueda llegar a ser, como dice un verso del propio texto, glamorous hell.

YOU  

Uninvited, the thought of you stayed too late in my head, 
so I went to bed, dreaming you hard, hard, woke with your name, 
like tears, soft, salt, on my lips, the sound of its bright syllables   
like a charm, like a spell.          
                          
Falling in love  is glamorous hell; 
the crouched, parched heart  like a tiger ready to kill; 
a flame's fierce licks under the skin.  
Into my life, larger than life, beautiful, you strolled in.  

I hid in my ordinary days, in the long grass of routine,   
in my camouflage rooms. You sprawled in my gaze,  
staring back from anyone's face, from the shape of a cloud,  
from the pining, earth-struck moon which gapes at me    
and I open the bedroom door. The curtains stir. There you are   
on the bed, like a gift, like a touchable dream.

(from Rapture, Picador, 2005). 

viernes, 26 de junio de 2015

Young Adult Poetry?

  
    Hace poco, en la sede de Valencia de una conocida cadena de venta de artículos culturales, me sorprendió encontrar una sección llamada joven adulto, que supone una traducción literal y tal vez no demasiado afortunada de Young Adult. Se trata de un término, en cualquier caso, de difícil traslación al castellano y en general de difícil definición, ya que no se trata exactamente de literatura juvenil ni de literatura para adultos, sino más bien del espacio intermedio entre ambas que ocuparían lectores de entre diecisiete y veinte años aproximadamente. La etiqueta - ¡otra más! - se aplica más a la narrativa que a cualquier otro género literario, como es habitual, si bien es cierto que el máximo especialista en la materia, Michael Cart, habla de young adult poetry en su libro From romance to realism (del que, por cierto, y según este autor, la madre de James Franco es una de sus principales cultivadoras). 
    Cabe, pues, preguntarse si existe algo parecido a la poesía para jóvenes adultos en España y, en ese caso, qué sería y qué rasgos tendría. Sea cual sea la respuesta, lo que está más o menos claro es que el sistema literario todavía no ha creado un nicho genérico y comercial dedicado a un género que se pueda denominar así y que toda poesía para jóvenes adultos no será aquella escrita y publicada para ganarse la atención de dicho público, sino aquella que, aun no habiendo sido escrita para ellos, ha contado con su favor. Con ello volvemos otra vez a resaltar el protagonismo de la literatura adoptada y a las obras de estatuto difuso, es decir, aquellas no han sido escritas expresamente para niños o jóvenes pero han acabado por ser leídas por ellos, y que por lo tanto tienen un doble público lector: el adulto y el infantil y juvenil. Desde este punto de vista, y por razones puramente pragmáticas, podríamos considerar poesía para jóvenes adultos toda aquella que se lee con más frecuencia en los cursos de Bachillerato, lo cual incluiría todos los clásicos de la literatura española, aunque en este caso no se trataría de literatura adoptada por los jóvenes, sino más bien impuesta por los adultos. 
   ¿Existe o ha existido, por tanto, una poesía para jóvenes adultos? ¿Ha sido por ejemplo Bécquer, cuyas rimas han devorado tradicionalmente los adolescentes enamoradizos, descontentos y un poco lánguidos, un clásico de la Spanish Young Adult Poetry? ¿O, simplemente, habría que ir más allá de los moldes tradicionales de difusión de la literatura y considerar que la verdadera poesía para jóvenes adultos es la música que oyen los jóvenes de hoy?

domingo, 21 de junio de 2015

El clásico de la semana es...




No hay nada como un gran clásico para empezar un gran verano. 

Shall I compare thee to a summer’s day? 
Thou art more lovely and more temperate. 
Rough winds do shake the darling buds of May, 
And summer’s lease hath all too short a date.
Sometime too hot the eye of heaven shines, 
And often is his gold complexion dimmed; 
And every fair from fair sometime declines, 
By chance, or nature’s changing course, untrimmed;
But thy eternal summer shall not fade, 
Nor lose possession of that fair thou ow’st, 
Nor shall death brag thou wand’rest in his shade, 
When in eternal lines to Time thou grow’st. 
So long as men can breathe, or eyes can see, 
So long lives this, and this gives life to thee.

William Shakespeare

¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de Mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.
A veces demasiado brilla el ojo
solar, y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.
Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
cuando crezcas en versos inmortales.
Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.


 (traducción de Manuel Mujica Lainez)




martes, 9 de junio de 2015

Donde nace la noche



Forchetti, Laura, Donde nace la noche, Pontevedra, Kalandraka, 2015 (ilustraciones de María Elina) 

Actualmente la creación poética para niños en lengua española parece estar dividida entre dos estéticas dominantes: por un lado, están aquellos autores que han decidido asumir la tradición oral como fuente de aspiración y que llevan a cabo una relectura actualizada de la misma, no tanto en cuanto a los temas como en el hecho de incorporar hallazgos metafóricos y visionarios propios de la  poesía del siglo XX; y, por otro lado, están aquellos poetas que parecen intentar darles a los niños una receta lírica alejada lo más posible de los ingredientes folclóricos tradicionales, y abren sus composiciones a otras influencias, a otros metros y al verso libre, confiando además sin dudas en la metáfora y la imagen como elementos principales del lenguaje poético, por encima de las figuras de repetición y los juegos de palabras. A ambas las une empero un conjunto de características comunes que siempre están más o menos presentes en los libros de poesía para niños que se publican hoy en día, como la narratividad, la existencia de siempre de un leit motif que unifica todo los poemas o el tema de la naturaleza.
En este sentido, tal vez los galardonados con el Premio Orihuela de Poesía para Niños sean un buen termómetro para medir estas tendencias, ya que en la lista de premiados conviven sin aparente conflicto poemarios más afines a la primera tendencia (como Gorigori) con otros más cercanos a la segunda (como El idioma secreto). El último libro premiado, Donde nace la noche, estaría más en la segunda línea que en la primera, en la medida en que la autora, Laura Forchetti, parece sortear o dejar de lado toda influencia de la poesía de tipo popular y jugar con otras claves.
Donde nace la noche se abre con una cita de Emily Dickinson – “Buenos días – Medianoche – Vuelvo a casa” (“Goodmorning – Midnight – I’m coming home”) – que parece ser toda una declaración de intenciones, tanto a nivel temático como a nivel referencial de todo el poemario. Si vamos al poema completo, que aquí ofrecemos en traducción de José Luis Rey (Poesías completas, Visor), este nos puede dar aún más claves de lo que este poemario está a punto de expresar, del recorrido poético por el cual nos va a llevar:

Buenos días – Medianoche –
Estoy llegando a Casa –
El Día – se cansó de Mí – 
¿Cómo podría yo – cansarme de Él?

La luz del sol era un sitio plácido –
Me gustaba estar allí –
Pero la Mañana – ya no me quería – ahora –
Por lo tanto – ¡Buenas noches! – Día!

¿Puedo mirar – no puedo –
Cuando el Este sea Rojo?
Las Colinas – tienen un aspecto – entonces –
Que hace al corazón – soñar –

Tú – no eres tan bella – Medianoche –
Yo escogí – el Día –
¡Pero – por favor, acoge a una Chiquilla –
Ya que el día se fue!

Obviamente, este libro trata sobre la noche, lo cual no resulta demasiado original dentro de la poesía para niños y de la literatura infantil en general. Pero lo que sí resulta novedoso es el enfoque. La noche suele aparecer en los libros para niños como tema recurrente, aunque siempre relacionada con el momento de irse a dormir, un ritual que puede estar ligado al miedo a la oscuridad o al momento especial que siempre supone que un adulto se siente en la cabecera de la cama a leer un cuento. De esta manera, la noche como tal queda sin explorar, porque lo que importa al fin y al cabo es lo que ocurre por las noches, esas pequeñas ceremonias que clausuran el día y la oscuridad que es inherente a ella, aunque generalmente vista desde un punto de vista negativo. En Donde nace la noche, ya el título, como suele ocurrir con los buenos libros de poesía, nos da la pista de que los tiros van por otro lado. Unir el nacimiento con la noche resulta paradójico y está buscado: la noche no se ve como el fin del día, sino como el comienzo de otro dominio.
Gilbert Durand, en Estructuras antropológicas de lo imaginario, habla de la noche ligada simbólicamente de la intimidad y lo materno, incluso con lo nutritivo y alimentador. Donde nace la noche entronca con estas regiones de lo imaginario, con la noche vista como seno, como lugar donde resguardarse y donde pueden suceder tantas cosas como durante el día. De ahí que este poemario en el fondo sea muy luminoso – están presentes las estrellas, por supuesto, que aparecen varias veces, con hermosas imágenes, y que en ocasiones se tragan también, como en “Vamos a esperar / una estrella / que caiga. / Hay que abrir la boca / y tragarla, / te deja la lengua blanca / como escarcha” – y que la ilustradora, María Elina, con excelente criterio a nuestro juicio, no haya optado por regalarnos imágenes oscuras y convencionalmente nocturnas, sino de una luminosidad atenuada y sutil. Son varias las ilustraciones en las que vemos el cielo negro en la parte superior, una referencia útil y casi imprescindible para situar los poemas en su propia nocturnidad. Pero lo brillantemente paradójico aquí es que esa noche de la parte superior no contamina toda la lámina, porque la parte inferior es blanca y luminosa. De esta manera, las ilustraciones expresan con un recurso muy sencillo (aunar luz y oscuridad de manera inverosímil pero por eso mismo basada en una verdad que está más allá, la verdad poética) esa idea positiva de la noche, como espacio y tiempo alternativo para la vida que hay que descubrir y no como negatividad castradora de la parte diurna del día (y de la vida), como mundo que descubrir al fin y al cabo, que preside todos los versos.  
A pesar de todo, Donde nace la noche no es ajena a ciertas características muy frecuentes en la poesía para niños actual en lengua española y casi me atrevería a decir que en cualquier lengua occidental. Por ejemplo, no es un conjunto de poemas con cierto aire de familia, como suele pasar con los poemarios para adultos, sino que tiene un hilo conductor muy claro que además está relacionado con el género narrativo, otro rasgo muy significativo de la poesía infantil. En el libro seguimos a dos personajes, una niña y un niño, pero no llega a ser tan definida la historia como para que se pueda considerar un texto absolutamente narrativo, aunque en este caso las ilustraciones, nos sirven también de hilo conductor. Además, hay una localización espacial y temporal concreta pero a la vez indefinida, que también las ilustraciones, con algunas imágenes elípticas y metafóricas que interpretan de manera libre pero ajustada los versos, contribuyen a subrayar.
Pero, como siempre, y pese a que mi insistencia pueda parecer ya un poco repetitiva, donde reside el verdadero caballo de batalla de la poesía es en el lengua, en centrarse en él para decir las cosas de otra manera, entendible para todos, y para los niños, en primer lugar, pero distinta de la lengua común. Si no, de nada sirve, y no es poesía, sino solamente versificación. Aquí en ocasiones es deslumbrante, y de nuevo hay que acudir a Emily Dickinson para hablar de ello, pues se da en este poemario una concentración y una sincopación que recuerda mucho a los versos de la poeta americana, con metáforas e imágenes que iluminan esa noche poética en que nos sumergimos con los dos protagonistas y que surgen con esa aparente naturalidad que es solo la consecución de un proceso muy largo de cocción y de escritura.
Hace tiempo comparé en este mismo blog la educación poética infantil como una dieta en la que tiene que haber de todo. Me gustaría, en cualquier caso, que en esa dieta fuera iluminada por muchas luminarias poéticas como esta Donde nace la noche.